Cuentos con Historia :)
Érase una vez un matrimonio campesino y orfebrero de origen visigodo. Vivían en la Península Ibérica en la capital de Toledo.
Ellos vivían en una pequeña parcela que explotaban para su sustento. Sus principales actividades eran: trabajar en sus tierras y fabricar orfebrería (fabricar joyas con piedras preciosas).
Ellos vivían en una pequeña parcela que explotaban para su sustento. Sus principales actividades eran: trabajar en sus tierras y fabricar orfebrería (fabricar joyas con piedras preciosas).
Los Francos expulsaron a los visigodos de las Galias y el matrimonio se tuvo que instalar en Toledo y tuvieron que rehacer su vida.
Ellos estaban muy tristes de dejar su capital de Tolosa. A partir de eso, su economía cayó ya que tuvieron que empezar de cero. Y también estaban muy depresivos, ya que su hijo Federico desapareció en la conquista de las Galias, y desde allí no lo volvieron a ver.
Después de unos años, Federico se hizo mayor y decidió viajar a la Península Ibérica para reencontrarse con sus padres. Y, exacto, se reencontraron sus padres y él y estuvieron súper felices de verlo y él decidió quedarse allí con ellos. Vivieron felices y comieron perdices.


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